En noviembre del año pasado, el 44,5% de los trabajadores ocupados declaraba estar preocupado por perder su trabajo; esa proporción creció más de diez puntos, ascendiendo a 55%. En este contexto, signado por la incertidumbre, la conflictividad laboral se percibe en aumento, un 52,4% cree que las protestas, paros y movilizaciones han crecido en los últimos meses, mientras que el 67,5% considera que la conflictividad social laboral seguirá aumentando.

En relación a la legitimidad de las protestas conviven dos visiones divergentes: un 53,6% las asocia con derechos y necesidades insatisfechas, mientras que un 39,7% entiende que obedecen a cuestiones políticas. El relevamiento fue realizado por el Centro de Estudios del Trabajo y el Desarrollo (CETyD) y la consultora Ibarómetro.